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¿Triste final de tres hermanos asaltantes (Conejeros)?

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#RefleccionesEDG

Las noticias locales destacaron ayer la persecución y muerte de tres asaltantes, las redes se encargaron de polarizar opiniones respecto al hecho, mientras unos aprobaban la muerte de estas tres personas, otros lo veían como la desgracia que es, para sus familiares y amistades.

Ya en esta agobiada Guadalajara siempre sucede, opiniones encontradas y aspectos de humanidad e inhumanidad en diversas proporciones.

El hecho fue una balacera en las calles Hacienda Ciénega de Mata y Hacienda Tablón en la mencionada colonia, donde se terminó una persecución luego del reporte de un asalto a un clientes de una sucursal bancaria ubicada en Avenida República y la Calle 34, los causantes huyeron del lugar en un auto y fueron avistados por una patrulla de la Policía de Guadalajara, los cuales les marcaron el alto.

Los sujetos que iban a bordo de un vehículo Toyota Corolla en color tinto con placas del Estado de México, abrieron fuego contra una patrulla de la Policía de Guadalajara a la cual impactaron en al menos cinco ocasiones, sin que hayan lesionado a ningún oficial.

Tres el hecho los causantes escaparon pero fueron interceptados por patrullas de la Fuerza Única, quienes chocaron el auto proyectándolo contra un árbol, de nuevo los sujetos abrieron fuego contra los policías quienes repelieron la agresión causando una fuerte refriega.

Luego del intercambio de disparos, los tres sujetos murieron en el lugar, el auto en el que viajaban recibió más de 30 impactos de bala.

Hoy, se dieron a conocer más datos. Uno de los asaltantes era animador en fiestas y eventos infantiles (payaso) sin embargo, según se comenta que habían investigaciones abiertas pues se presumía colusión con personal de un banco determinado para “halconear”, y robar a los clientes en asaltos tipo conejeros.

Al final la mejor opinión la tiene usted. Conviene ver las cosas desde 2 aspectos el  humano y el nacimiento de la delincuencia como un sustento de vida. No aprobamos el hecho delictivo, pero aceptemos que detrás de muchas personas existen familiares, amigos, necesidades, errores, angustias y mil factores más que modifican la vida, la falta de oportunidades laborales y la severa crisis de valores nos llevan a tener una sociedad disfuncional donde el ser delincuente es visto como actividad laboral.

Hoy, un  familiar de estos tres fallecidos ha puesto en su Facebook un mensaje que inicia: “Perder a mis tres hermanos fue algo muy difícil para mi, no puedo con este dolor y quiero agradecerles a todos por sus palabras y bendiciones…” para concluir pidiendo ayuda. Por supuesto, por respeto al dolor ajeno nos reservamos el nombre de quien enfrenta esta situación.

La delincuencia juvenil es un problema social complejo en el que convergen diversos elementos que deben analizarse en conjunto para entender porqué la violencia se ha posicionado en los últimos tiempos como un asunto corriente en la vida de algunos adolescentes y adultos, explica el doctor José Luis Cisneros, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Ese fenómeno que afecta a ese sector de la sociedad cobra relevancia no sólo por el aumento en la incidencia, sino también por las formas radicales en las que se manifiesta, enraizándose en las estructuras sociales, políticas y económicas.

El docente identifica entre las causas del problema la instalación y la propagación de una filosofía consumista de vida, la acelerada reducción de oportunidades disponibles y la ausencia, en un segmento creciente de la población, de perspectivas realistas para evitar o superar la pobreza.

Otros factores que agravan la situación conflictiva y violenta del entorno social son la incompetencia de los Estados y los sistemas políticos actuales para responder de manera efectiva a las necesidades y problemáticas de los habitantes, sobre todo de aquellos que pertenecen a estratos sociales marginados, además de la tendiente indiferencia y falta de acción ciudadana respecto de las condiciones, cada vez más degradantes, en las que se desarrolla la interacción social, sostiene el académico del Departamento de Relaciones Sociales de la Unidad Xochimilco.

La explicación más común que se da al hecho de que muchos jóvenes incursionen en actividades ilegales tiene que ver con la percepción de que “vivimos en sociedades sin valores y sin estructuras familiares sólidas”, dado que pierden de vista que antes de las intimidaciones que caracterizan los hechos delictivos, hay una violencia estructural que opera en detrimento del desarrollo óptimo de las juventudes.

Si bien la exclusión no es condición suficiente para generar el fenómeno de la criminalidad, sí lo es el empobrecimiento, el cual es un factor característico en ámbitos en los que las diferencias se agudizan, destaca José Luis Cisneros en el capítulo Violencia y Criminalidad Juvenil. Los nuevos rostros de la violencia, incluido en la obra Visiones Contemporáneas de la Violencia.

Esos niveles delictivos han sido posibles debido a la falta de empleos suficientes y bien remunerados, a la desigualdad lacerante que ofende la dignidad, a la ausencia de modelos para atender los principales problemas nacionales, a la revelación de una realidad que insulta la condición humana y divide a la sociedad entre los que intentan continuar en el camino de la legitimidad y los que ven en la ilegalidad la única posibilidad de subsistencia.

La agresión no es instintiva, se adquiere, se aprende y se siembra en los primeros años de vida y comienza a dar frutos durante la adolescencia. Los menores que aprenden a socializar mediante el ejercicio de la violencia, son la fuerza que nutre a los grupos criminales, no sólo por la ventaja de su edad, que los hace acreedores a sanciones penales cortas, sino porque suelen mostrar un fuerte sentido de pertenencia y lealtad a los grupos delictivos que los cobijan.

El papel de ellos es atemorizar y ejercer un control territorial, son mano de obra barata que hace el trabajo que otros no se atreven; son leales y rudos, no cuestionan, sólo obedecen, además no sólo obtienen beneficios económicos, sino que adquieren una sensación de grandeza y respeto social basado en el miedo que infunden y la impunidad con la que operan, asevera el especialista.

La administración de Andres Manuel López Obrador y Enrique Alfaro tendrán un gran reto Acabar con los altos indices de delincuencia y la prevención del delito.

 

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Un comentario

  1. Jose

    1 diciembre, 2018 en 3:25 am

    Imaginate meter a un pendejo de esos a tu casa para amenizar la fiesta de tus hijos. Después de saber que tiraron a matar contra los policias, de que ‘no’ podrían ser capaces esas sabandijas. Al rato se dedicarían al secuestro (de tu hijo) al que asistieron a su fiesta para amenizar su cumpleaños.

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