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El 5 de diciembre de 1945 inicia el misterio del vuelo 19

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El día 5 de diciembre del 1945, base de Fort Lauderdale, Norte de Miami, Costa Este de Florida, el teniente instructor Charles Caroll Taylor, 28 años, despegó al mando de cinco aparatos de tipo Grumman Avenger para un vuelo de entrenamiento en las cercanías de las islas Hens y Chickens en el este de la costa Norteamericana. Tiempo de vuelo aproximado: dos horas. Todos los aviones estaban llenos de carburantes y sus instrumentos (brújula, radios, …) funcionaban perfectamente. A las 14:10, los cinco aparatos despegaron. Nunca regresarían.

“Emergencia. Parece que hemos perdido el rumbo. No podemos ver tierra”. Y en respuesta a la sugerencia de la torre de control de dirigirse rumbo al oeste, el teniente responde: “No sabemos en qué dirección está el oeste. Todo va mal. Todo es extraño. Incluso el océano tiene un aspecto anormal”.

Un aparato en el suelo de la base militar percibió este intercambio radio e informó inmediatamente la base de Fort Lauderdale que había posibilidades que un avión se hubiera perdido.

Numerosos buques y bases aéreas se pusieron en estado de alarma. A las 19:37, dos hidroaviones de tipo PBM-5 Martin Mariner fueron enviados para encontrar y traer los 5 Avenger: eran los Training 32 y Training 49. Los dos aparatos despegaron de la base naval de Banana River (ahora llamada Patrick Air Force Base). Training 32 fue enviado hacia el este, hacía las Bahamas. Training 49 siguió las costas de Florida unos minutos antes de poner rumbo al noroeste en alta mar. Training 49 nunca regresó, ningún resto, ningún cuerpo fue recuperado.

Si bien en su investigación hubo errores de apreciación, varios hechos de la historia relatada por el investigador Charles Berlitz son concretos, exactos, aunque omitió en su descripción una serie de detalles importantes para entender qué sucedió. En ese sentido, la visión de un experimentado escuadrón de aviadores de combate perdiéndose en una tarde soleada es inexacta. Parece ser que, para cuando se recibió la última transmisión de radio del Vuelo 19, se había desatado en la zona de operaciones una fuerte tormenta, muy habitual en una región inestable desde lo climatológico, aunque no sea diciembre el mes con las mayores tormentas.

Mientras Berlitz afirmaba que esas aeronaves estaban preparadas para poder hacer un amerizaje en caso de emergencia, en cambio, experiencias tanto previas como posteriores habrían demostrado lo contrario. La prueba en batallas aéreas e incursiones en el océano Pacífico dejaba en claro que un TMB Avenger se hundía muy rápidamente si el piloto sufría un desperfecto o era atacado y debía intentar amerizar. Por eso mismo habría sido muy difícil amerizar, especialmente con pilotos novatos al mando en las cambiantes aguas del Triángulo de las Bermudas.

Jamás se ha descubierto siquiera un rastro del fatídico Vuelo 19. Esto contribuyó a alimentar la leyenda del Triángulo de las Bermudas, misma que eventualmente se nutre con la desaparición de otras naves de agua o de aire. Otra argumentación es la que indica que el escuadrón pudo ingresar en una zona en la que efectos electromagnéticos hicieron perder el control de brújulas y otros medidores, para hacerlos perder irremediablemente. Por último, ingresando en el terreno de lo que no se puede probar, se ha considerado que, en medio de un cielo claro y volando en dirección correcta, cruzaron una ventana dimensional, trasponiendo los límites de lo que se conoce en la Tierra para pasar a otro plano, por lo que su destino resulta indefinidamente incierto.

El misterio sigue en pie hasta hoy, 73 años después.

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