Galio Guerra

Lo primero que puede decirse de ellos es que “salió peor el caldo que las albóndigas”. Que decidir llevados por la ira y la frustración nos ciegan y llevan a cometer múltiples torpezas que -hoy-, nos están costando “un güero y la mitad del otro”.

Lo bueno es que la vida nos da regalos tan hermosos como las segundas oportunidades. No perdamos de vista esto porque estamos a poco más de cuarenta días para rectificar nuestros yerros.

Viene a cuenta este pequeño soliloquio porque ayer el tribunal de Varguitas me dejó como novio de pueblo, “vestido y alborotado” porque pospuso su fallo sobre la candidatura del nefasto violador Félix Salgado Macedonio hasta el próximo lunes.

Los versados en polaca nacional y no ignaros en el acontecer político como su servidor y amigo, dicen que esto significa que ya, que ya “chilló la marrana”.

Les decía, para los enterados significa que la candidatura de Salgado va, porque así se lo han ordenado a Varguitas. ¿No que eran diferentes?

Fíjense: Salgado está demandado, mínimo por dos mujeres en el Estado Guerrero. La víctima, en uno de los casos, fue violada cuando era menor de edad.

Reportajes periodísticos de éste y el otro caso señalan que el primero fue, prácticamente, enterrado, en tanto que el otro prescribió y ya no procede.

“La prescripción de un delito consiste en el desvanecimiento de la responsabilidad penal de quien hubiera cometido un hecho punible, debido al paso del tiempo entre que se actuó ilícitamente y la denuncia”.

Digo, no pinchesmamen, ¿cómo pueden desvanecerse las pruebas contra un violador si no es con la connivencia o complicidad de las autoridades?

Dos casos más de violencia sexual de morenistas se dieron a conocer en un mismo día.

En uno David Monreal Ávila, candidato a la gubernatura de Zacatecas por la coalición “Juntos Haremos Historia”, tocó con su mano derecha los glúteos de María del Rocío Moreno Sánchez, quien es candidata a la presidencia municipal de Juchipala, cuando caminaba por calles de esa localidad, rodeados por simpatizantes y ciudadanos sin partido, según se vio en un video viralizado en redes sociales.

El candidato de Morena aseguró, en entrevista radiofónica, que lo que se ve en las imágenes es “mentira” para después afirmar que, en todo caso, se trata de un “roce involuntario” sacado de contexto producto de “la guerra sucia” electoral.

Ay, no mames. Qué pinchesmalpensados somos todos por interpretar un “agarrón de nalgas” como eso como un “agarrón de nalgas”, y no como un “roce involuntario”.

Pero saben qué indigna más, que la propia víctima del tocamiento lo defienda porque -se cree-, de lo contrario podría perder la candidatura a la presidencia municipal. ¿Será?

Pero mire, todavía no se vomite, porque aún nos queda el caso del diputado poblano, ajá también de Morena, Saúl Huerta Corona, quien fue detenido en un hotel acusado de haber abusado sexualmente de un menor de edad de apenas quince años de edad.

Son públicas las declaraciones del adolescente y su madre sobre los hechos. La primera sobre cómo el legislador lo toqueteó y lo obligó a tocarlo a él. Da pena ajena escucharlo.

Lo más indignarse es que ahora el poblano quiera cambiar la situación y decir que lo quieren chantajear.

Si bien son actos vejatorios personales, lo mínimo que podría hacer Morena sería deslindarse, pero no. Prefieren apoyarlos y apapacharlos.

Lo dicho, son una bola de pinches puercos, cochinos, marranos, atascados. ¿Pos no que son diferentes?

Son los mismos cuinos, pero en otro chiquero.

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